JR, Olga Sosa e Imelda Sanmiguel simulan trabajar: pasan lista, no votan pero cobran sueldo completo
Los senadores por Tamaulipas José Ramón Gómez Leal y Olga Patricia Sosa Ruiz, de Morena, así como la panista Imelda Sanmiguel Sánchez, simulan cumplir con su labor legislativa: pasan lista, pero no votan y, con una comodidad —o impunidad— de la que ningún trabajador tamaulipeco goza, se retiran de sus responsabilidades. Entre septiembre de 2024 y mayo de 2026 acumularon 162 ausencias registradas en el tablero electrónico. Pese a la evidencia de estas omisiones, no enfrentan sanción alguna y continúan percibiendo íntegramente su salario.
El artículo 64 de la Constitución ordena descontar el día de salario a los legisladores que se ausenten sin justificación, mientras que el Reglamento interno marca como inasistencia no estar presente durante los escrutinios nominales. Sin embargo, en la opacidad institucional, los tres legisladores tamaulipecos mantienen un historial de cero faltas.

Una revisión a los registros públicos exhibe el modus operandi de los representantes. En 75 sesiones registraron asistencia al inicio y después abandonaron el recinto legislativo para no comprometer su voto. La práctica se volvió costumbre, al grado de que en 28 jornadas no emitieron un solo voto en todo el día. A pesar del evidente abandono de sus funciones, el Senado no aplicó ninguna sanción económica.
El ausentismo legislativo no ocurrió en asuntos menores. Los tamaulipecos faltaron en votaciones de alto impacto, ignorando debates cruciales para el país como la nueva Ley General de Aguas, designación de magistrados, consejeros de Pemex y ascensos militares.

La radiografía de esta inasistencia disfrazada expone las cifras de cada uno: la morenista Olga Sosa acumuló el mayor número de evasiones, sumando 68 votaciones perdidas; la panista Imelda Sanmiguel no votó durante 16 sesiones completas; y el morenista Gómez Leal ignoró los dictámenes de sus propias comisiones legislativas (Marina y Guardia Nacional), evadiendo los temas que por ley debe analizar.
El caso evidencia una profunda discrepancia oficial que solapa la omisión. Mientras las actas nominales comprueban que no estaban en sus escaños, los registros del Senado ocultan la verdad, reportando cero inasistencias injustificadas. Con esta maniobra, los representantes de Tamaulipas institucionalmente gozan de asistencia perfecta y total impunidad económica.


