El Susurro Express

Por: Publicado: Julio 10, 2026

Norbertito, arrancó en la calle, despegó con el Rey del Huachicol… y hoy la Casona lo baja sin escala.

Después de una pausa futbolera que nos dejó la cruda del Mundial, repleta de ilusión, ríos de alcohol y mucha fiesta que mareó a más de uno, por fin estamos de regreso. Porque la fiebre de las canchas se apaga, pero en Tamaulipas la grilla nunca descansa, y alguien tiene que seguir pegándole la oreja a las paredes para escuchar lo que nadie se atreve a firmar.

Y es en estas tierras donde el viento trae el chisme antes que la verdad, que murmuran que la Casona del 8 sacó la escoba grande. Hubo un pasajero cuyo equipaje empezó a salpicar hasta la cabina del capitán, obligando a bajarlo sin escala. El que se creía intocable ya voló: le pidieron la renuncia al Norbertito, y las malas lenguas juran que salió tan de prisa que ni un lápiz dejó. Cuentan que no llegó de paracaídas, sino que acompañó al jefe desde el arranque, en aquellos días donde ni los virreyes de hoy se atrevían a sudar la calle ni a pisar el lodo de la campaña. De los leales de a pie, pues.

Pero la cercanía al poder marea. Al Norbertito se le subió la altitud; de tanto respirar el aire enrarecido, con cierto tufo a gasolina, se volvió el hombre de las chambas y el factor de fricciones. Y por si fuera poco, arrastraba el pecadillo de la lengua floja. Cuentan que él y todo el ”Team Betito” tenían la maña de ventilar en la calle lo que se cocina tras los muros. El runrún de las filtraciones aterrizó directo en los oídos de quien de verdad mueve los hilos en Tamaulipas, esa figura que todos niegan pero todos consultan, a quien, créanme, no le gustan las cabinas con el micrófono abierto.

El golpe de gracia no fue la boca, sino un papelito muy revelador: un plan de vuelo del 6 de junio de 2021 en un coqueto Hawker BAE 125, matrícula XB-PND. ¿El pasajero en su asiento de piel? El mismísimo Don Norberto Barrón alias “Norbertito”, volando junto a don Sergio Carmona, el difunto Rey del Huachicol. Años antes de repartir chambas en Palacio, el Norbertito ya volaba con quien le ponía gasolina a medio noreste. Una cosa es tener pasado, y otra que empiece a oler a huachicol dentro de la Casona. La sombra de Carmona terminó proyectándose sobre el mismísimo despacho del mandamás. La aritmética fue sencilla: se suelta el lastre para que no se caiga el avión.

Y no viajó solo el Norbertito rumbo a la salida, porque la guillotina de la Casona anda agarrando parejo, y también le tocó de lleno a la llamada Avanzada, esa escuadrilla que despegaba a punta de pura labia. Además de Hugo Mendoza, que ya soltó los controles de Atención Ciudadana, rodaron también Lalo Rocha, que dejó Parques, y Carlos Orozco, que salió de Gobernación. Tres aterrizajes en una misma tanda, para que nadie diga que la escoba nueva hace distingos: aquí el que sólo sabía vender saliva ya va de salida, con boleto de clase turista rumbo a la banca.

Pero el susurro insiste en que siempre queda una esquinita sin barrer. Ya también levantó el vuelo el asesor José Eduardo López Portillo, ese que movía hilos finos entre propiedades caras, un centro ecuestre en obra y viajes privados, cuyo nombre también sonó en los amarres del finado Rey de la gasolina. Pero a su partida dejó todavía anclado en el zoológico de Tamatán a su primo como director, donde hasta los animalitos se mueren de estrés. Falta ver si aguanta esta guillotina el domador de perros.

Y así, mis susurrantes, en la Casona presumirán que ya se fumigó el tufo y le cortaron las alas a toda la carga pesada. Los de un lado dirán que el marcador quedó 5-3 pero los de Betito dirán que todavía falta el juego de vuelta por lo que a este juego todavía le queda rato para el silbatazo final. Así que abróchense el cinturón y bajen la charola, que aquí los chismes vuelan bajito y, créanme, a todos los agarran susurrando…

¡’Amonos!