El Susurro: tesoreros que mandan y jardineros que heredan
De la bolita a la caja fuerte
Cuentan los que hablan bajito en la urbe cañera que en El Mante la presidenta firma, pero los billetes los cuenta otro. Se trata de el “Rigo”, un famoso mantense que creció a la sombra de Ricardo Gamundi , quien —dicen— lo hizo diputado en la Legislatura 61, con un detallito: la curul le tocó por el Partido Verde, aunque nunca le cantó al tucán.
En 2016 quiso la alcaldía del Mante, pero la ola azul que tristemente arrasó Tamaulipas lo dejó sin banda y sin huella. Se esfumó un rato y reapareció, como buen mago de feria, al frente del PES , aquel partido que salió de pesca de priistas. Y en la alianza de 2018 le toco sigla el distrito 3 y el buen Rigo se lo asigno a quien hoy despacha como secretario general de Gobierno: Héctor Villegas, “El Calabazo” ese funcionario monosilábico que de discursos anda corto pero de amistades anda sobrado.
Porque murmuran que fue el Calabazo quien lo conectó con Sergio Carmona , el difunto Rey del Huachicol —o “un gran ser humano”, casi casi Jesucristo, como lo bautizó el propio Calabazo hace unos meses ante reporteros. Y el Rigo, que no pierde tren, habría escalado hasta ser el mero mero en las empresas del Rey.
Pero al que nace para la traición, ni toda la gasolina le alcanza para la lealtad. Las malas lenguas juran que el Rigo le habría vendido los secretos de la casa a Adrián Oseguera , el morenista más cabecista que el mismísimo JOTAERRE . Dicen que por esa travesura su nombre quedó apuntado en la libreta del Rey con tinta roja, sentenciado a mudarse de plano. Pero la suerte, que también juega a la bolita, cambió los números: el que terminó cambiando de plano fue el amenazador. Y hoy, aquel niño regordete que ayudaba a su familia a vender bolita despacha cómodamente como tesorero municipal del Mante, moviendo la chequera a su antojo.
Pero la marioneta ya jala los hilos. Dicen que Paty Chío le anda saliendo respondona, y como las encuestas ya los ponen a los dos a pelear la candidatura de Morena para 2027 , el Rigo quiere erigirse como el gran cacique guindo frente a la horda de trukistas atrincherados en el corredor cañero. Así que se antoja una lucha de poder a poder por la capital del azúcar . De un lado la única pieza del clan del huachicol que no ha sido “Carmonizada” en la imagen pública. Del otro el único que sigue en este plano de aquel famoso audio con Pancho Carrión y Noé Ramos, osea como dicen un duelo de suertudos.
Mamá, Makito y el corta césped
Y de los dominios de la caña, el susurro brinca a Reynosa , la joya de la corona, donde dicen los que hablan bajito que la silla no se gana: se hereda. Primero llegó Maki Ortiz , la primera en reelegirse… y de las que más visitas recibió de los auditores. Luego le tocó la silla a Carlos Peña Ortiz , el “Makito” , que ya va para seis años y que, de tanto auditor en casa, ya lo dice sin pena: Reynosa “está acostumbrado a las auditorías”.
Pero a lo que parece que no se acostumbra el famoso Makito es a estar en paz. Primero le tiró a los de casa: presumió que él fue de los pocos que le cerró la puerta a Carmona, y con eso dejó oliendo a diésel los billetes de más de un compañero de Morena . Luego se le fue encima al Gobierno del Estado por no atender la seguridad de Reynosa. Y su escaramuza más reciente es contra Humberto Prieto , al que culpa de que a la ciudad le llegue un presupuesto de obra, según él, de risa y al que, de paso, ya le ve ganas de su silla o de rival en la diputación federal, uffff.
Y como la silla ya no aguanta otra reelección, murmuran que en casa ya escogieron al que sigue: Antonio Chávez Herrera , que acaba de pedir licencia en la Secretaría de Servicios Primarios para buscar la candidatura de Morena . O sea: después de cinco años de mamá y seis del hijo, a Reynosa le quieren recetar tres más del corta césped oficial, ese que de tanto podarle los jardines al jefe terminó cargándole las maletas. Ya hasta encuesta trae punteando, y la fama de no tener escándalos… porque hasta hoy sólo se le ha visto con la desbrozadora.
En casa lo venden como relevo; en la calle ya le dicen por su nombre: la dictadura Peña Ortiz, catorce años de la misma familia con distinto podador. Y la duda que corre en los pasillos es otra: si el Makito ya se peleó con su partido, con el Estado y con el Congreso, ¿contra quién va a pelear después del 27? … porque al jardinero, ya se sabe, cuando no le toca podar, nomás le toca regarla.

