Sin Maduro, pero con chavismo: incertidumbre y represión en Caracas
La detención de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense sacudió a Venezuela y al mundo. Sin embargo, lejos de marcar un cambio de poder, el chavismo ha reforzado su presencia en las calles y mantiene el control de las instituciones. La captura del mandatario ha abierto un escenario inédito, dominado por la incertidumbre, el temor y la represión.
El operativo del 3 de enero sorprendió a la población. De inmediato, el oficialismo activó el Decreto 5.200, que declaró el “Estado de conmoción exterior” y autorizó arrestos contra quienes apoyen el ataque estadounidense. Periodistas consultados describen un ambiente de vigilancia constante y hostilidad hacia la prensa. Al menos 15 comunicadores fueron detenidos en los primeros días, aunque la mayoría ya fue liberada.
Caracas vivió jornadas de calles vacías, largas filas en supermercados y gasolineras, además de apagones y fallas de comunicación. Aunque los servicios comenzaron a restablecerse, persiste un “toque de queda de facto”: comercios que antes cerraban de noche ahora lo hacen por la tarde. “La ciudad se apaga temprano”, resume un analista del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.
Carlos Flores, colaborador de medios internacionales, asegura que Venezuela es hoy “el peor país para ejercer el periodismo”. La persecución alcanza tanto a reporteros tradicionales como a quienes informan desde redes sociales. El decreto oficial permite arrestar a cualquiera que critique al gobierno, lo que ha convertido la labor informativa en un ejercicio de alto riesgo.
La periodista Virginia Acosta relata que funcionarios y colectivos armados revisan teléfonos celulares y publicaciones en redes sociales en retenes instalados en Caracas. La figura de “falta temporal forzada” permitió que Delcy Rodríguez asumiera como presidenta encargada, aunque la estructura chavista permanece intacta y cohesionada.
Para la periodista Ronna Rísquez, la captura de Maduro no significa la llegada de la democracia. “La libertad todavía no existe en Venezuela”, afirma, recordando que el país lleva 25 años sin instituciones democráticas. La represión y las violaciones a derechos humanos continúan bajo la misma élite política.
La población actúa con cautela, borrando chats antes de salir de casa y evitando expresarse en público. Aunque algunos sectores opositores mantienen esperanza de un cambio, la percepción general es que el chavismo sigue controlando el país. “Desde afuera puede parecer que todo terminó, pero aquí entendemos que esto apenas comienza”, resume una periodista independiente

