Protestas contra ICE sacuden EE.UU.
Miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades de Estados Unidos para manifestarse contra las políticas migratorias del presidente Donald Trump y las acciones de la agencia Immigration and Customs Enforcement (ICE).
Las protestas, registradas el 1 de febrero de 2026, se concentraron en urbes como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Houston, donde organizaciones de derechos humanos denunciaron detenciones masivas y deportaciones aceleradas que afectan principalmente a comunidades latinoamericanas.
Los manifestantes exigieron el fin de las redadas y criticaron lo que consideran un uso excesivo de la fuerza por parte de ICE. En Nueva York, miles se congregaron frente a la sede federal para exigir la liberación de migrantes detenidos en operativos recientes. En Los Ángeles, colectivos denunciaron que las deportaciones han separado familias y han generado un clima de miedo en barrios con alta población hispana.
El gobierno de Trump defendió las acciones de ICE como parte de su estrategia de seguridad nacional. En un comunicado, la Casa Blanca aseguró que las detenciones se enfocan en personas con antecedentes criminales y que las medidas buscan proteger a la población estadounidense. Sin embargo, organizaciones civiles y académicos han señalado que los operativos también afectan a migrantes sin historial delictivo, lo que contradice el discurso oficial.
Las protestas se producen en un contexto de creciente tensión política. Trump ha presentado las acciones de ICE como una “victoria” en su agenda de control migratorio, mientras que opositores las consideran una “derrota moral” que erosiona la imagen internacional de Estados Unidos. El debate se ha trasladado al Congreso, donde legisladores demócratas impulsan iniciativas para limitar el alcance de la agencia y garantizar mayor supervisión en sus operativos.
Analistas destacan que las movilizaciones reflejan un desgaste social acumulado por años de políticas restrictivas y que podrían convertirse en un factor de presión electoral rumbo a las elecciones de 2027. La narrativa de “victorias y derrotas” en torno a ICE se ha convertido en un eje central del discurso político, polarizando aún más a la sociedad estadounidense.
Organizaciones internacionales de derechos humanos han advertido que las medidas de deportación masiva podrían derivar en crisis humanitarias en países receptores, especialmente en América Latina. México, Centroamérica y el Caribe se perfilan como las regiones más afectadas por el incremento de retornos forzados, lo que plantea un reto adicional para sus gobiernos.
Las protestas contra ICE confirman que la política migratoria sigue siendo uno de los temas más sensibles en Estados Unidos. Mientras el gobierno insiste en que se trata de una estrategia de seguridad, la sociedad civil y la oposición denuncian que se está vulnerando el derecho humano de miles de personas. El desenlace de este conflicto marcará el rumbo de la política migratoria y su impacto en la relación de Estados Unidos con la región.

