Mujeres pasan de acompañantes a sicarias en Tamaulipas

By Published On: febrero 12, 2026

La narrativa histórica del crimen organizado en Tamaulipas, tradicionalmente dominada por figuras masculinas, ha sufrido una transformación radical en las últimas tres décadas, donde las mujeres han dejado de ser solo acompañantes para asumir roles estratégicos de alta violencia y sicariato, una evolución encarnada en perfiles que van desde Sara Aldrete hasta la reciente “narcoinfluencer” conocida como La Chuky.

Este cambio de paradigma inició mediáticamente a finales de los ochenta con Aldrete y la secta de Los Narcosatánicos en Matamoros, quien actualmente purga una condena en Tepepan tras los rituales que involucraron sacrificios humanos, pero se endureció con la aparición de células como “Las Flacas”, mujeres jóvenes con “capital erótico y bélico” que aprovechaban su apariencia inofensiva para operar como asesinas a sueldo.

El caso de Joselyn Alejandra Niño, alias La Flaca, cuya foto portando un rifle se viralizó en 2015 antes de que su cuerpo fuera hallado desmembrado en una hielera, marcó un hito en la brutalidad de esta participación femenina.

En la era digital, esta tendencia alcanzó una nueva dimensión con figuras como Karina ‘N’, alias La Chuky, abatida el pasado 7 de noviembre en un enfrentamiento con la Guardia Estatal en Reynosa tras exhibir constantemente su vida delictiva, armas y equipo táctico en redes sociales.

Expertos como el sociólogo Óscar Misael Hernández y la politóloga Valentina Carbonell advierten que este fenómeno responde a una creciente demanda de “mano de obra” ante las bajas masculinas y a un deterioro del tejido social, reflejándose en estadísticas alarmantes: las detenciones de mujeres por parte del Ejército se dispararon un 437% entre el año 2000 y 2023, evidenciando que los cárteles ya no solo reclutan hombres para la línea de fuego.

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