Mercado petrolero estable con envíos de Iraq a Turquía
Frena pacto entre Irak y Turquía el pánico petrolero; abren ruta alterna ante bloqueo en Ormuz
En medio de la asfixia energética provocada por la guerra en el Medio Oriente, los mercados internacionales encontraron una válvula de escape este miércoles. El precio del petróleo logró frenar su escalada descontrolada luego de que el gobierno de Irak oficializara un acuerdo estratégico para reactivar sus exportaciones de crudo a través de Turquía. Esta maniobra abre un corredor vital que permite esquivar el cerco impuesto por Irán sobre el Estrecho de Ormuz, la ruta marítima más transitada del mundo y hoy asediada por el conflicto armado.
La apertura de esta ruta alternativa inyectó certidumbre inmediata a los indicadores bursátiles que operaban bajo extrema tensión. Al inicio de la jornada, el crudo intermedio de Texas (WTI) contuvo su volatilidad y registró un avance del 1.88 por ciento, estabilizando su cotización en 98.02 dólares por barril. En paralelo, el crudo Brent —de referencia para Europa— logró borrar sus caídas iniciales y repuntó ligeramente por encima del 3 por ciento para rozar los 107 dólares. Especialistas financieros señalaron que el acuerdo diluye, al menos temporalmente, los peores pronósticos de un desabasto global.
El pacto bilateral representa un movimiento geopolítico clave frente al intercambio de fuego que sostienen la coalición de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Teherán. Al desviar la producción iraquí hacia las terminales turcas en el Mediterráneo, las navieras logran evitar la zona cero del conflicto en el Golfo Pérsico, donde las amenazas de minas y los ataques con drones han paralizado el tráfico de buques y disparado el costo de las pólizas de seguros. Con esta acción, Irak —uno de los principales proveedores petroleros para el bloque europeo— busca proteger sus ingresos y blindar su economía de ser arrastrada a la guerra regional.
A pesar de la tregua comercial que supone este canal alterno de exportación, las agencias internacionales advierten que la crisis estructural está lejos de resolverse. Si bien el acuerdo logístico amortigua el pánico inmediato de los inversionistas, la red de suministro energético mundial permanece altamente vulnerable a cualquier nueva represalia militar que comprometa las infraestructuras de extracción en la región.

