Japón voltea hacia América del Sur para comprar petróleo Guerra en Medio Oriente
La parálisis comercial en el golfo Pérsico ha encendido las alarmas de seguridad nacional en Tokio. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció este lunes ante el Senado que su administración trabaja a marchas forzadas para asegurar el suministro de crudo desde regiones alternativas como América del Sur, Canadá, Asia Central y Singapur, en un intento desesperado por mitigar el impacto de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El Ministerio de Economía nipón, en coordinación con las principales empresas del sector automotriz y energético, ya elabora los mecanismos para incrementar las importaciones desde estos nuevos proveedores. Takaichi subrayó que estas vías buscan complementar y reducir la presión sobre los envíos tradicionales desde Estados Unidos, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los cuales se encuentran severamente amenazados por el bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Vulnerabilidad estratégica y reservas en picada La urgencia de Japón no es menor: el país asiático depende históricamente de Medio Oriente para cubrir el 94% de su demanda de crudo, y casi la totalidad de esos cargamentos deben atravesar el estrecho de Ormuz, una vía que hoy se encuentra prácticamente paralizada por la escalada bélica.
Para ganar tiempo, el pasado 16 de marzo el gobierno japonés se vio obligado a destapar sus reservas estratégicas, liberando 80 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, esta maniobra es apenas un curita temporal, ya que dicha cantidad solo garantiza el abastecimiento interno durante un periodo máximo de 45 días.
El ultimátum de Washington y la amenaza de Teherán El mercado petrolero pende de un hilo diplomático que está a punto de romperse. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un ultimátum de 48 horas al gobierno iraní para reabrir el paso por el estrecho de Ormuz; de lo contrario, advirtió que las fuerzas norteamericanas “atacarán y destruirán sus centrales eléctricas”.
La respuesta de Teherán no hizo más que echar leña al fuego. Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Irán, sentenció que si Washington cumple su amenaza contra la infraestructura eléctrica, la República Islámica cerrará de forma total y definitiva el estrecho. Desde el inicio formal de las hostilidades el pasado 28 de febrero, el intercambio de bombardeos selectivos y andanadas de misiles ha convertido esta ruta marítima, crucial para el comercio mundial de crudo y gas natural licuado, en una zona de guerra intransitable.

