Guerra en Medio Oriente se dispara: Atacan el mayor yacimiento de gas del mundo
La guerra en Medio Oriente sufrió este miércoles una de sus escaladas más críticas tras registrarse un bombardeo directo contra plantas petroquímicas en Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo que Irán comparte con Qatar. Aunque ni Estados Unidos ni Israel han reivindicado oficialmente la autoría, la prensa israelí asegura que el ataque fue ejecutado por aviones de su país en estrecha coordinación con fuerzas estadounidenses. Según reportes de agencias estatales iraníes como Tasnim y Fars, el bombardeo provocó incendios y daños en tanques de gas y partes de una refinería, obligando a evacuar a los trabajadores, aunque hasta el momento no se reportan víctimas mortales.
El impacto de este ataque, el primero dirigido contra instalaciones de producción de energía en casi tres semanas de conflicto, fue inmediato. Los mercados internacionales reaccionaron con pánico: el precio del barril de crudo Brent se disparó un 5.5% hasta alcanzar los 109 dólares, su nivel más alto desde principios de mes, mientras que el gas TTF escaló un 6.6% situándose en 55.5 euros por megavatio hora.
La respuesta iraní y el pánico en el Golfo
La reacción de Teherán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria de Irán emitió de inmediato órdenes de evacuación para diversas instalaciones de hidrocarburos de los aliados de Washington en el Golfo, declarándolas como “objetivos directos y legítimos”. Entre la lista de blancos amenazados destacan la planta de gas natural licuado de Ras Laffan y el complejo petroquímico Mesaieed en Qatar; la refinería Samref y el complejo petroquímico Yubail en Arabia Saudí; y el yacimiento de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos.
Poco después de las amenazas, un proyectil iraní desató un incendio en la refinería de Ras Laffan (Qatar) y otro ataque alcanzó un depósito de combustible para aviones en Riad (Arabia Saudí). Este último incidente activó por primera vez alertas de amenaza aérea en los teléfonos móviles de los residentes de la capital saudí.
La ofensiva inicial contra el yacimiento iraní desató una ola de condenas por parte de las monarquías del Golfo. Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán tildaron la agresión como “peligrosa e irresponsable”, advirtiendo que representa una amenaza directa a la seguridad energética global.
Mensaje bélico y asesinatos selectivos
Analistas y medios israelíes interpretan el bombardeo a Pars Sur —ubicado a unos 2,000 kilómetros de Israel— como un ultimátum brutal de Washington y Tel Aviv: destruir la economía de Teherán si este no libera el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, por donde solía transitar el 20% del flujo marítimo global de petróleo. Según la televisión pública israelí, aviones estadounidenses despejaron las defensas antiaéreas para permitir que los cazas de Israel soltaran las bombas sobre el complejo energético.
Este inédito ataque a la infraestructura energética ocurre a escasas 48 horas de una serie de “asesinatos selectivos” ejecutados por Israel para descabezar al régimen iraní. Entre las bajas recientes destacan Ali Lariyaní, considerado el gobernante de facto del país; Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia paramilitar Basij; y el ministro de Inteligencia, Esmail Jatib.
A pesar del severo castigo militar, que según la Inteligencia estadounidense (dirigida por Tulsi Gabbard) ha dejado las capacidades convencionales de Irán “prácticamente destruidas”, el régimen islámico parece apostar por una estrategia de “guerrilla global”. Teherán confía en que el bloqueo continuo de Ormuz y los ataques a la infraestructura de sus vecinos disparen aún más el precio del petróleo, forzando a la comunidad internacional a presionar a la administración de Donald Trump para detener la guerra.

