Exigen ejidatarios certeza tras derrame de Pemex en el estero Barberena
Altamira, Tamaulipas.— La desidia institucional y el criminal abandono de la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) volvieron a golpear severamente al campo tamaulipeco. Habitantes y ejidatarios de la zona norte de Altamira denunciaron una absoluta falta de respuestas y lentitud por parte de la empresa productiva del Estado para sanear el grave derrame de hidrocarburo registrado en el estero Barberena, derivado de una fuga en el malogrado ducto Madero-Cadereyta.
A varios días de haberse reportado el ecocidio, la zona afectada continúa inundada de crudo y con un intenso olor a combustible que impregna las comunidades rurales, mientras los funcionarios de Pemex se limitan a realizar valoraciones de escritorio sin fijar fechas concretas para la remediación ambiental. Los pobladores advierten que el peligro es inminente: de registrarse nuevas lluvias que incrementen el nivel del estero, la marea negra se extenderá sin control por todo el cuerpo de agua, arrasando por completo con los mantos de los que dependen las rancherías aledañas.
Afectación devastadora para el campo y las familias
Este nuevo desastre provocado por la negligencia de la paraestatal pone en jaque la subsistencia de más de 500 familias y una decena de ejidos —como San Antonio, Mariano Matamoros y Margaritas—, cuyas actividades productivas se encuentran paralizadas. Los pobladores denunciaron pérdidas críticas en parcelas agrícolas, daños severos a cultivos de hortalizas y árboles frutales, así como la imposibilidad de que el ganado beba agua de las presas locales debido a la densa capa de aceite que cubre el entorno.
La indignación social crece ante la evidente incapacidad de los tres niveles de gobierno para frenar la destrucción ambiental que tolera la administración federal. Mientras las tierras se contaminan y el agua potable comunitaria queda comprometida, la burocracia muestra una total insensibilidad ante un ecocidio que amenaza con colapsar la economía rural del norte de Altamira.

