Exigen a Royal Caribbean apoyar Selva Maya
El megaproyecto Perfect Day de la naviera Royal Caribbean se enfrenta a un bloque de contención ambiental.
Organizaciones civiles, activistas y buzos profesionales han lanzado un ultimátum a la compañía transnacional, exigiendo frenar la construcción de su megaparque acuático en la costa sur de Quintana Roo, argumentando que la obra representa una amenaza irreversible para los manglares y arrecifes de la región. En su lugar, demandan que la histórica inversión proyectada, superior a los mil millones de dólares, sea redirigida hacia programas de restauración y regeneración integral de la selva maya.
La ofensiva legal y mediática está encabezada por Greenpeace México y la organización Sélvame del Tren. Mediante una carta formal enviada a la empresa, los defensores ambientales cuestionaron duramente el modelo de desarrollo extractivista, contrastando el presupuesto del parque de atracciones con los 44 mil millones de pesos que la Federación asignó para todo el ramo ambiental del país en 2026. Los colectivos advirtieron que la infraestructura planeada alterará drásticamente la barrera de manglares que funciona como amortiguador natural contra huracanes, poniendo en riesgo directo a las familias que habitan en la zona costera del municipio de Othón P. Blanco.
El conflicto se agudiza en el marco del Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (PEIA), cuya etapa de consulta pública se mantiene abierta hasta el próximo 23 de marzo. José Urbina, buzo profesional y vocero de la resistencia, denunció que las exploraciones subacuáticas recientes confirman que el arrecife de Mahahual se encuentra en “condiciones espectaculares”, un ecosistema que, advierten, está destinado a morir bajo la presión turística y las descargas de drenaje, repitiendo el desastre ecológico documentado en el tercer muelle de Cozumel.
Apoyados por el aparato legal de la asociación Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), los pobladores preparan un paquete de observaciones técnicas para forzar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a convocar a una reunión pública obligatoria. Los activistas señalan que, a pesar de las promesas iniciales de transparencia por parte de Royal Caribbean, la naviera ha incumplido con los acuerdos de socialización del proyecto, mientras tribunales locales continúan desestimando de manera irregular los amparos interpuestos por la ciudadanía para frenar la obra.

