Estudio alerta muertes tras cierre de USAID
Un año después de la disolución de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), un estudio publicado en The Lancet advierte que los recortes de ayuda global podrían provocar hasta 9.4 millones de muertes adicionales para 2030. El cierre de programas médicos y humanitarios ha dejado consecuencias visibles en países vulnerables de África, Asia y América Latina.
La administración Trump desmanteló la USAID en 2025, argumentando que la ayuda exterior debía reorientarse hacia intereses nacionales. La medida implicó el cierre de clínicas de VIH en Sudáfrica, la cancelación de programas médicos en Afganistán y la suspensión de proyectos contra la desnutrición y enfermedades prevenibles en diversas regiones.
El estudio de The Lancet estima que, de mantenerse la tendencia de recortes, 9.4 millones de personas podrían morir de manera evitable antes de 2030, principalmente por falta de acceso a tratamientos básicos y programas de prevención.
Tras la decisión de Washington, otros gobiernos como Reino Unido, Alemania y Canadá anunciaron reducciones en sus presupuestos de cooperación internacional. Estos recortes, que entrarán en vigor entre 2026 y 2027, amplifican el impacto global y ponen en riesgo la continuidad de proyectos de salud y alimentación en comunidades de bajos recursos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, celebró la disolución de la USAID como “el fin de una era de ineficiencia”, defendiendo que la política exterior debe priorizar los intereses estadounidenses. Sin embargo, organizaciones humanitarias y expertos en salud pública han advertido que la decisión representa un retroceso histórico en la cooperación internacional y que los costos humanos serán devastadores.
- Sudáfrica: cierre de clínicas de VIH que atendían a miles de pacientes.
- Afganistán: suspensión de programas médicos en zonas rurales.
- Latinoamérica: reducción de proyectos de nutrición y vacunación.
Los investigadores señalan que la falta de financiamiento internacional incrementará la mortalidad infantil, la propagación de enfermedades infecciosas y la inseguridad alimentaria en regiones ya golpeadas por conflictos y crisis climáticas.
A un año de la disolución de la USAID, el panorama global refleja un vacío en la cooperación internacional que amenaza con millones de muertes evitables. El estudio de The Lancet subraya que la decisión de Estados Unidos no solo afecta a países receptores de ayuda, sino que marca un precedente para otras naciones desarrolladas que han comenzado a recortar sus programas de asistencia. La crisis humanitaria derivada de estos recortes plantea un desafío urgente para la comunidad internacional.

