Escándalo en la FIFA
Zúrich.— Una nueva sombra de polémica cubre a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) y a su presidente, Gianni Infantino. De acuerdo con recientes reportes que han comenzado a hacer eco en la prensa internacional, el mandatario habría ofrecido a Marruecos la sede de la gran final de la Copa del Mundo 2030 a cambio de garantizar el respaldo político del bloque africano dentro del organismo.
El Mundial 2030, que tendrá una organización inédita compartida principalmente entre España, Portugal y Marruecos (además de partidos inaugurales en Sudamérica), ha mantenido en vilo la decisión sobre qué estadio albergará el partido por el título. Durante meses, estadios históricos españoles como el Santiago Bernabéu o el Camp Nou se perfilaban como los candidatos naturales; sin embargo, el ambicioso proyecto del Gran Estadio Hassan II en Casablanca ha tomado una fuerza inusitada en las últimas semanas.
El peso del bloque africano
Las filtraciones sugieren que el favoritismo hacia la candidatura marroquí para el partido de clausura no responde únicamente a criterios de infraestructura, sino a una estrategia política de Infantino. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) representa un bloque masivo de votos, los cuales son cruciales para mantener el control y la influencia en las decisiones ejecutivas de la FIFA, así como para asegurar la estabilidad del actual presidente frente a cualquier disidencia interna.
Ceder el evento deportivo más visto del planeta a Marruecos fungiría como la “moneda de cambio” para consolidar esta alianza, relegando a las federaciones ibéricas que originalmente encabezaron el proyecto de la candidatura conjunta.
Tensión diplomática deportiva
De confirmarse esta maniobra, el escenario anticipa una fuerte fricción con España y Portugal, naciones que contaban con el respaldo europeo (UEFA) para protagonizar la culminación del torneo. Hasta el momento, ni la FIFA ni las federaciones implicadas han emitido comunicados oficiales para desmentir los señalamientos.
No obstante, esta presunta negociación de “cuotas de poder” ha reavivado las críticas sobre la falta de transparencia y las prácticas políticas que históricamente han perseguido las adjudicaciones en el máximo ente del fútbol mundial. La decisión final sobre el estadio sede se definirá en los próximos meses, bajo la lupa del escrutinio internacional.

