Escalada en Medio Oriente.

By Published On: marzo 13, 2026

A dos semanas del inicio de la ofensiva militar conjunta, Estados Unidos e Israel han intensificado sus ataques contra la República Islámica de Irán, alcanzando niveles históricos de destrucción militar.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó este viernes que el Comando Central ejecutó uno de los bombardeos más poderosos en la historia de la región, logrando aniquilar objetivos militares estratégicos en la isla de Kharg.

En paralelo, el Ejército de Israel anunció haber realizado más de 7,600 bombardeos en territorio iraní desde el 28 de febrero, incluyendo una reciente oleada masiva contra el Comando de Emergencias de la Inteligencia en Teherán.

La cúpula de liderazgo en Teherán ha sufrido impactos directos en esta campaña. El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, revelaron que el recién elegido líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, resultó herido —y “probablemente desfigurado”— durante los recientes ataques con misiles.

A pesar de ello, Jameneí emitió un primer mensaje llamando a sus seguidores a luchar hasta consumar la venganza contra Israel y Washington, mientras el presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a la alianza occidental de buscar la desintegración total de su país.

El conflicto ha desatado severas repercusiones económicas y logísticas a nivel global, centradas en el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita normalmente una quinta parte del crudo mundial. Para contener la disparada en los precios de los energéticos y aliviar las grietas en la economía, la administración Trump concedió una polémica exención temporal de 30 días a las sanciones sobre el petróleo ruso.

Esta medida unilateral generó profunda inquietud en Europa; líderes como el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz reafirmaron que la crisis en Irán no debe usarse como excusa para dar una “tregua” financiera a Rusia ni desviar el apoyo a Ucrania, apostando por mantener la presión intacta del G7 mientras se agotan los canales diplomáticos.

Mientras el Pentágono despliega al buque USS Tripoli y miles de infantes de marina adicionales como fuerza de respuesta rápida en la región, la comunidad internacional multiplica los llamados a la desescalada. Los gobiernos de México, Brasil y Colombia emitieron un pronunciamiento conjunto exigiendo un alto al fuego inmediato que permita abrir espacios para la negociación.

Por su parte, el secretario general de la ONU alertó sobre la catástrofe humanitaria en el Líbano —que ya suma más de 770 muertos por los ataques israelíes contra Hezbolá— y solicitó 325 millones de dólares de urgencia para asistir a los miles de desplazados.

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