Entre el activismo y la propaganda: Zarpan 30 toneladas a Cuba en abierto respaldo al régimen castrista
Bajo el disfraz de la ayuda humanitaria, un grupo de activistas zarpó este jueves desde los atracaderos de Chelem, en el municipio de Puerto Progreso, Yucatán, con un cargamento de 30 toneladas de alimentos, medicamentos y equipo tecnológico con destino a Cuba. Sin embargo, los simbolismos y la retórica utilizados durante el embarque dejaron en evidencia que el objetivo de la misión trasciende la simple asistencia social: se trata de un abierto espaldarazo político a la dictadura más longeva del hemisferio.
El nivel de politización de esta entrega, impulsada por la autodenominada “Flotilla Nuestra América”, quedó plasmado en el nombre que los organizadores eligieron para la embarcación encargada de cruzar el mar Caribe: “Granma 2.0”. Este título es un homenaje directo al yate original en el que Fidel Castro y sus guerrilleros navegaron en 1956 para iniciar la revolución que, a la postre, instauró el régimen totalitario que hoy asfixia las libertades civiles, políticas y económicas del pueblo cubano.
El dilema ético: ¿Ayuda al pueblo o tanque de oxígeno para el régimen? Durante el evento de salida, que culminó con consignas como “Cuba sí, bloqueo no”, voceros del movimiento como Thiago Ávila dedicaron sus discursos a confrontar a Estados Unidos y al presidente Donald Trump, acusándolo de tener “intenciones colonialistas”. No obstante, en su narrativa antiimperialista, los activistas omitieron por completo cualquier mención a la represión sistemática, los presos políticos y la falta de elecciones libres que padecen los ciudadanos en la isla por culpa del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Para analistas y opositores, este tipo de iniciativas promovidas por sectores afines a la “Cuarta Transformación” —y difundidas por medios oficialistas— representan un grave dilema ético. Si bien la población cubana atraviesa una crisis de escasez sin precedentes, canalizar ayuda internacional hacia un Estado policial y centralizado termina sirviendo como un “tanque de oxígeno” para la dictadura. Al aliviar temporalmente la presión social por la falta de insumos básicos, el régimen castrista logra mantener el control interno sin verse obligado a realizar las reformas democráticas y económicas que el país exige a gritos.
A este cargamento principal se sumarán dos veleros más que partirán este viernes desde Isla Mujeres, Quintana Roo, transportando tres toneladas adicionales cada uno. La entrega, que se espera arribe a la isla en un par de días dependiendo de las condiciones climáticas, plantea una interrogante ineludible: ¿hasta qué punto la solidaridad internacional está siendo instrumentalizada para legitimar a un gobierno que viola sistemáticamente los derechos humanos?

