El norte y San Fernando se preparan para el diluvio frente a la eterna vulnerabilidad de sus calles
El fantasma de las inundaciones vuelve a acechar a Tamaulipas. La Coordinación Estatal de Protección Civil emitió una alerta ante el incremento significativo en la probabilidad de lluvias torrenciales que azotarán los municipios de la frontera norte y la históricamente marginada región de los Llanos de San Fernando. El fenómeno meteorológico es producto del choque entre una zona de inestabilidad tropical y el ingreso de un frente frío atípico.
Según los pronósticos oficiales, la caída de agua comenzará a recrudecerse hacia las últimas horas de este lunes 15 de junio, manteniendo su intensidad a lo largo de todo el martes y extendiéndose, al menos, hasta las primeras horas del miércoles.
El pronóstico: Números que alarman a las ciudades Las autoridades estatales han proyectado un escenario complejo para los próximos días, con indicadores que amenazan con desestabilizar la rutina de miles de familias:
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Zonas de mayor impacto: Reynosa, Matamoros y la región de San Fernando.
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Acumulados de agua: Se prevén precipitaciones sostenidas de entre 95 y 150 milímetros. No obstante, las bandas nubosas más intensas podrían dejar descargas puntuales de hasta 250 milímetros.
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Vientos: Ráfagas que oscilarán entre los 35 y 55 kilómetros por hora.
El hartazgo ante el “protocolo de rutina” Como ocurre religiosamente cada temporada, Protección Civil ha exhortado a la población a aplicar el tradicional catálogo de prevención: armar un plan familiar, estar atentos a los reportes en redes sociales y llamar al 911 en caso de emergencia.
Sin embargo, para los habitantes del norte de Tamaulipas, estas recomendaciones suenan a un guion desgastado que simplemente transfiere el peso de la supervivencia a los ciudadanos. La exigencia gubernamental de “prepararse” contrasta profundamente con la realidad de los municipios afectados: infraestructura pluvial obsoleta, drenajes colapsados por falta de mantenimiento y pavimentaciones deficientes.
Pedirle a los residentes de Reynosa o Matamoros que “eviten cruzar corrientes de agua” resulta casi irónico, tomando en cuenta que calles, avenidas principales y colonias enteras se convierten en ríos caudalosos ante precipitaciones con la mitad de la intensidad que la pronosticada para esta semana. El riesgo de encharcamientos, inundaciones y crecidas de arroyos que hoy advierte el Estado, no es solo producto de la naturaleza, sino de años de inoperancia en la obra pública.
A la espera del temporal Mientras la dependencia asegura que mantendrá un monitoreo permanente para actualizar el avance de la tormenta, las familias que habitan en los sectores más vulnerables ya han comenzado a levantar sus muebles y asegurar sus viviendas por cuenta propia.
Una vez más, la población tamaulipeca observa el cielo con la misma preocupación con la que mira las alcantarillas de sus cuadras: conscientes de que, cuando llegue el golpe de agua y la infraestructura ceda, tendrán que arreglárselas solos.

