El giro en la estrategia de seguridad: la presión externa y el impacto
Tras el reciente operativo que resultó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, la administración de Claudia Sheinbaum ha buscado reafirmar la soberanía de México en materia de seguridad. Durante su conferencia de prensa, la mandataria fue enfática al señalar que las operaciones contra el crimen organizado son ejecutadas exclusivamente por fuerzas federales mexicanas, limitando la relación con Estados Unidos a un esquema de intercambio de información.
Por su parte, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, subrayó que las acciones que terminaron con el liderazgo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fueron realizadas por militares mexicanos en territorio nacional. No obstante, el general reconoció el alto costo de estas operaciones, mencionando la pérdida de 25 elementos de la Guardia Nacional en los enfrentamientos, un hecho que, según sus palabras, pone a prueba la fortaleza del Estado mexicano.
El factor internacional en la lucha contra el narcotráfico
A pesar del discurso oficial centrado en la autonomía, diversos analistas coinciden en que la estrategia de seguridad en México está experimentando un cambio notable en comparación con el sexenio anterior. Expertos señalan que la política de mayor confrontación de Sheinbaum podría estar influenciada por la presión ejercida desde Washington, particularmente bajo el contexto de la administración de Donald Trump.
Ex diplomáticos y especialistas en seguridad sugieren que la designación de los carteles como organizaciones terroristas por parte del gobierno estadounidense ha acelerado las extradiciones y la intensidad de los operativos de alto impacto. Este fenómeno, descrito por algunos como el “factor Trump”, parece marcar el fin de una etapa de menor fricción y el inicio de una fase de resultados más agresivos en la captura de objetivos prioritarios, evidenciando una coordinación táctica que va más allá del simple intercambio de datos.

