El costo de una mala designación: entrenador de perros dirige Tamatán
La muerte de un capibara recién ingresado al Zoológico Tamatán volvió a exhibir el desorden técnico con el que opera el recinto estatal y colocó en el centro de la controversia a Eduardo Rocha Orozco, vocal ejecutivo de la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas, quien propuso como responsable del zoológico a un perfil sin formación científica para el manejo de fauna silvestre. El caso no solo reveló fallas graves en los protocolos internos, sino que abrió cuestionamientos sobre los criterios utilizados para designar a quien hoy encabeza uno de los espacios de conservación más importantes del estado.
De acuerdo con información pública y documentación disponible, Federico Gabriel Navarro de la Piedra, actual director del Zoológico Tamatán, no cuenta con formación como Médico Veterinario Zootecnista ni con una carrera profesional vinculada a la medicina veterinaria, zoología, biología, manejo de fauna silvestre o bienestar animal, áreas mínimas esperadas para dirigir un zoológico público.
Pese a ello, percibe un salario aproximado de 83 mil pesos brutos mensuales, una remuneración que contrasta con la falta de competencia técnica acreditada para el cargo que desempeña.

Del adiestramiento canino a la gestión de fauna silvestre
En contraste, el perfil que se ostenta corresponde principalmente al de entrenador de perros, con experiencia en adiestramiento canino, obediencia, rastreo y actividades K9. Aunque esta especialización es válida en su ámbito, no sustituye ni equivale a la preparación científica y clínica requerida para administrar un zoológico que alberga especies silvestres, exóticas y de gran tamaño.
De acuerdo a Normas mexicanas, la dirección de un zoológico es un cargo técnico que implica responsabilidades directas en la aplicación de protocolos sanitarios, el manejo de cuarentenas para animales de nuevo ingreso, la contención segura de especies, el cumplimiento de normas de bienestar animal y la documentación precisa de cualquier muerte ocurrida bajo resguardo institucional. Estas funciones requieren formación especializada y conocimiento científico, no solo experiencia operativa.

Responsabilidades técnicas de un zoológico público
En el caso del capibara fallecido en Tamatán, dichos procedimientos posiblemente no se cumplieron. Al dar el primer anuncio público, no se habría practicado necropsia ni se integró un expediente técnico que permitiera determinar las causas reales del deceso. La versión oficial se limitó a atribuir la muerte a un supuesto “estrés por adaptación”, sin sustento médico, pese a que fuentes internas señalan que el animal escapó en al menos dos ocasiones y murió tras ingresar al área de bisontes.
El currículum del director del zoológico muestra una trayectoria centrada en el adiestramiento canino. Aunque afirma contar con experiencia en grandes felinos, no presenta cédula profesional en áreas veterinarias o biológicas. Además, incluye afirmaciones de amplia experiencia que no se sostienen con las fechas documentadas.
Advertencias técnicas y posibles responsabilidades
Especialistas advierten que los zoológicos no pueden operar bajo criterios de improvisación ni con direcciones sin formación técnica, pues estas decisiones derivan en muertes evitables y en posibles responsabilidades administrativas y legales para el Estado. Mientras no se esclarezca quién avaló el nombramiento y bajo qué criterios técnicos, las muertes en Tamatán podrían seguir interpretándose como consecuencias de decisiones administrativas negligentes y no como accidentes fortuitos.
Finalmente, con base en el currículum público difundido por el propio funcionario, Federico Gabriel Navarro de la Piedra no acredita contar con titulación de licenciatura en ninguna disciplina profesional. El grado de doctorado en administración que ostenta fue obtenido bajo la modalidad por experiencia en adiestramiento, sin que exista constancia de una formación académica previa vinculada a dicho posgrado. Asimismo, tras una revisión del Registro Nacional de Profesionistas, su nombre no aparece inscrito ni cuenta con cédula profesional reconocida oficialmente, lo que refuerza los cuestionamientos sobre la legalidad, idoneidad y sustento académico del perfil designado para dirigir el Zoológico Tamatán.


