EE.UU. y China disputan influencia en Panamá
La disputa geopolítica por el Canal de Panamá se intensificó tras el fallo de la Corte Suprema panameña que anuló contratos portuarios vinculados a una empresa china. Pekín advirtió que el país centroamericano “pagará un alto precio político y económico”, mientras Estados Unidos aprovecha la tensión para reforzar su influencia en la región.
La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucionales los contratos que permitían a una filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison operar dos puertos estratégicos en el Canal de Panamá. La decisión fue defendida por el presidente José Raúl Mulino, quien subrayó que Panamá actúa como un Estado de derecho y que las resoluciones judiciales son independientes de presiones externas.
El gobierno chino calificó el fallo como “absurdo y vergonzoso” y lanzó una advertencia de represalias políticas y económicas contra Panamá. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao señaló que la decisión afecta directamente a los intereses estratégicos de Pekín en una vía por donde transita cerca del 40% del tráfico de contenedores de Estados Unidos.
Washington ha visto en la disputa una oportunidad para limitar la presencia china en Latinoamérica. Analistas señalan que la administración Trump busca consolidar el Canal de Panamá como un espacio bajo influencia estadounidense, en un contexto de creciente rivalidad con Pekín por el control de rutas comerciales globales.
Implicaciones internacionales
- Panamá: enfrenta el reto de mantener su soberanía judicial sin afectar sus relaciones comerciales con China.
- China: podría aplicar sanciones económicas o reducir inversiones en el país.
- Estados Unidos: refuerza su narrativa de expulsar a China de espacios estratégicos en la región.
La tensión se produce en un momento en que el Canal de Panamá atraviesa dificultades por la sequía y la reducción de tránsito de buques, lo que aumenta la presión sobre su administración.
El conflicto por los puertos del Canal de Panamá refleja la pugna global entre Estados Unidos y China por el control de rutas estratégicas. Mientras Pekín amenaza con represalias, Washington busca capitalizar la crisis para reafirmar su influencia en Latinoamérica. Panamá, en medio de la disputa, enfrenta el desafío de sostener su independencia institucional sin comprometer su estabilidad económica.

