EE.UU. descarta especular sobre drones del narco
El Departamento de Estado desestimó los rumores sobre operaciones militares unilaterales en espacio aéreo mexicano, aunque reconoció la creciente amenaza que representan los vehículos no tripulados del crimen organizado.
El gobierno de Estados Unidos hizo un llamado a la calma este miércoles frente a la escalada de reportes sobre la presencia de drones en la frontera común con México. En una rueda de prensa desde Washington, voceros del Departamento de Estado instaron a medios y actores políticos a “no especular” sobre supuestas violaciones a la soberanía mexicana, aclarando el alcance de sus operaciones de vigilancia y la naturaleza de los incidentes recientes que involucran tecnología aérea.
La controversia surgió luego de que se filtraran informes de inteligencia que sugerían incursiones de vehículos aéreos no tripulados estadounidenses en territorio mexicano para rastrear a líderes de cárteles. Sin embargo, las autoridades estadounidenses matizaron esta información, explicando que si bien existe un monitoreo constante de la franja fronteriza, las acciones se realizan bajo protocolos de coordinación con las fuerzas de seguridad de México y no como actos de intervención unilateral.
Un punto central de la declaración oficial fue el reconocimiento de que los grupos del crimen organizado han sofisticado su arsenal tecnológico. El Pentágono admitió que gran parte de la actividad detectada en los radares corresponde a drones operados por facciones del narcotráfico, los cuales son utilizados tanto para el trasiego de drogas como para labores de contravigilancia contra la Patrulla Fronteriza. Esta saturación del espacio aéreo ha complicado la distinción inmediata entre aeronaves oficiales y amenazas criminales.
Por su parte, la Cancillería mexicana había solicitado previamente una aclaración diplomática tras la difusión de videos que mostraban supuestos drones militares sobrevolando zonas rurales de Tamaulipas y Sonora. La respuesta de la Casa Blanca busca reducir la tensión bilateral, reiterando que el intercambio de información de inteligencia sigue siendo la piedra angular de la estrategia de seguridad compartida, descartando por el momento cualquier intención de realizar ataques quirúrgicos sin el consentimiento de su contraparte del sur.
Expertos en seguridad nacional advierten que este episodio refleja la nueva realidad de la frontera, donde la tecnología ha desdibujado las líneas tradicionales de control territorial. Mientras Washington y Ciudad de México intentan alinear sus versiones, la urgencia de establecer un marco regulatorio conjunto para el uso de drones en la zona limítrofe se vuelve cada vez más evidente para evitar incidentes que puedan escalar a un conflicto diplomático mayor.

