“Día de las Madres desesperado”
Ocampo, Tamaulipas.— En política, la generosidad repentina suele ser el síntoma más claro de la desesperación electoral. Lo que se vivió este pasado 10 de mayo en el municipio de Ocampo no fue una celebración genuina, sino un despliegue de opulencia que los habitantes califican como un insulto a la memoria corta: por primera vez en cinco años de administración, el alcalde Melchor Budarth se mostró “espléndido”, tirando la casa por la ventana en un evento que busca desesperadamente limpiar una imagen marcada por el abandono.
El motivo detrás de este derroche de recursos —que no se vio en los cuatro años anteriores de su gestión— tiene nombre y apellido, pero sobre todo, tiene una ambición sucesoria. Budarth busca a como dé lugar pavimentar el camino para que su esposa sea la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) en las próximas elecciones, intentando heredar el poder en un municipio que, bajo su mando, se ha quedado estancado en el tiempo.
Un lustro de sombras y “nada”
Para las familias de Ocampo, el despertar del alcalde resulta sospechoso, por decir lo menos. Durante cinco años, el municipio ha padecido la ausencia de obra pública de impacto, un sistema de servicios básicos deficiente y una gestión administrativa gris que hoy intenta ser “maquillada” con sorteos, música y regalos costosos.
Habitantes denuncian que durante un lustro, las necesidades reales de las comunidades rurales y la cabecera municipal fueron ignoradas sistemáticamente.El uso de recursos públicos para proyectar la figura de su esposa como la “salvadora” del municipio es visto como una estrategia burda de nepotismo político.
La pregunta que circula en las plazas de Ocampo es por qué ahora sí hay presupuesto para festivales masivos cuando durante años se negó el apoyo para salud, infraestructura y educación bajo el pretexto de la “austeridad”.
La caída de la venda: El voto no es un regalo
Sin embargo, el cálculo político de Melchor Budarth podría fallar. Al igual que en otras regiones de Tamaulipas, la ciudadanía de Ocampo ha comenzado a distinguir entre un apoyo social legítimo y una “dádiva electoral” de último minuto. La inconformidad crece al ver que el alcalde solo se acuerda de la “esplendidez” cuando necesita asegurar la continuidad de su grupo en el poder.
La apuesta de Budarth es arriesgada: pretende que un festival del Día de las Madres borre 1,825 días de inacción. Pero en un estado donde el hartazgo hacia la corrupción y el autoritarismo está a flor de piel, regalar electrodomésticos podría no ser suficiente para ocultar el desastre de una administración que, en cinco años, simplemente no hizo nada por su gente.

