De presunta novatada en la UAT a terapia intensiva
Por Marcela Guzmán
Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Lo que debía ser el inicio de una formación profesional terminó con un estudiante hospitalizado y una familia exigiendo respuestas a la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).
Tadeo Ortiz, originario de Tamuín, San Luis Potosí, llegó a Ciudad Victoria con la intención de estudiar Medicina Veterinaria. Sin embargo, apenas en su tercer día de clases en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, presuntamente fue sometido a una novatada que lo llevó a terapia intensiva en el Hospital del IMSS de La Loma.
De acuerdo con el testimonio de sus familiares, el joven fue humillado frente a estudiantes, personal y maestros. Los presuntos agresores le habrían arrojado huevos, sangre de animales, melaza, excremento y otras sustancias.
Posteriormente, según la denuncia familiar, lo obligaron a comer chile habanero, pese a que Tadeo advirtió que es alérgico y pidió que no lo hicieran. Después habría sido amarrado de cabeza, lo que le provocó convulsiones.
La familia acusa que, al observar que el estudiante se encontraba en malas condiciones, quienes presuntamente participaron en la agresión lo dejaron abandonado. Fue otro grupo de compañeros el que lo auxilió y avisó a sus padres.
Ante la emergencia, sus familiares viajaron desde Tamuín hasta Ciudad Victoria y acudieron directamente al hospital, donde el joven permaneció en terapia intensiva debatiéndose entre la vida y la muerte.
Actualmente se reporta fuera de peligro, aunque delicado. La familia informó que, una vez que sea dado de alta, retirará a Tadeo de la institución y lo llevará de regreso a San Luis Potosí.
Una práctica que no puede normalizarse
Si los hechos se confirman, no se trataría de una broma estudiantil, sino de una posible agresión que debe investigarse por las autoridades competentes y por la propia universidad.
La familia también señala que la UAT intenta deslindarse de lo ocurrido. Hasta el momento, exige que se determinen responsabilidades no solo contra los alumnos que presuntamente participaron, sino también contra quienes hayan permitido, encubierto o ignorado estas prácticas dentro de la Facultad.
Familiares exigen consecuencias legales y una investigación formal. La UAT deberá esclarecer los hechos, garantizar atención a la víctima y evitar que una presunta novatada quede reducida a un conflicto entre alumnos. Si hubo omisiones institucionales, también deben ser investigadas.

