Crisis ganadera
El sector pecuario de Tamaulipas y del norte del país registra una pérdida financiera estimada en 24 mil millones de pesos a consecuencia del cierre de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano por la contingencia sanitaria del gusano barrenador. Ante este escenario, productores locales exigen el endurecimiento de los controles en la frontera sur para frenar la sobreoferta en el mercado interno.
Gonzalo Alemán Migliolo, empresario del ramo, informó la suspensión de la compra de ganado para consumo nacional por parte de diversas comercializadoras. La medida responde a una crisis de saturación del mercado provocada por tres factores concurrentes: el bloqueo a las exportaciones hacia Estados Unidos, el ingreso de ganado sin documentación proveniente de Centroamérica y el volumen de importaciones de carne desde Brasil.
Impacto económico y caída de precios El bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos afecta de manera directa a los principales estados exportadores de becerros en pie: Tamaulipas, Coahuila, Durango, Sonora y Chihuahua.
La imposibilidad de exportar ha generado una sobreoferta que desplomó el valor del ganado en el mercado nacional:
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Volumen retenido: México dejó de exportar un estimado de 1.2 millones de cabezas de ganado en un año.
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Caída de valor: El precio del becerro de exportación proyectado era de 220 pesos por kilo; el tabulador actual en el mercado nacional promedia los 90 pesos por kilo, con tendencia a la baja.
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Merma financiera: Al calcular un valor promedio de 20 mil pesos por animal, la pérdida agregada para los ganaderos de los estados del norte alcanza los 24 mil millones de pesos.
Para mitigar el impacto, diversos productores de la región optaron por adelantar la venta de sus hatos ante la dificultad operativa de colocar el ganado en el país.
Fallas en control aduanero y riesgo sanitario Los productores clasifican el flujo de animales desde Centroamérica como “huachicol ganadero”, al señalar que ingresan por la frontera sur sin los controles zoosanitarios correspondientes, agravando la alerta previa por el gusano barrenador.
A este volumen se suma la proyección de importación de más de un millón de toneladas de carne de res de origen brasileño. Jorge Zertuche, presidente de la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Brangus, confirmó que la entrada de este producto dificulta a las engordas mexicanas el desplazamiento de su propia producción.
Alemán Migliolo señaló un déficit de capacidad institucional para la supervisión de estas importaciones. De acuerdo con el empresario, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) opera con personal insuficiente derivado de recortes presupuestales, lo que incrementa la vulnerabilidad del mercado interno ante cargamentos que incumplan los estándares sanitarios o presenten contaminación por clembuterol.

