Crecimiento histórico de la población penitenciaria
En apenas trece meses, entre octubre de 2024 y noviembre de 2025, el número de personas encarceladas en el país pasó de 235,461 a 256,557 internos, un aumento de más de 21 mil personas. Se trata del incremento más rápido registrado en la historia reciente, lo que ha desbordado la capacidad de los centros penitenciarios.
El Censo Nacional de Sistemas Penitenciarios 2025 del INEGI confirma que México cuenta con 325 centros de reclusión —14 federales, 261 estatales y 50 especializados para adolescentes— con una capacidad total de 230,168 espacios. Sin embargo, la tasa nacional de ocupación ya supera los límites: 102.9 internos por cada 100 lugares disponibles.
Estados en alerta roja
Estado de México: presenta la mayor saturación, con 238.8 internos por cada 100 espacios, lo que significa más del doble de su capacidad.
Nayarit: también se encuentra en niveles críticos, con cifras similares de sobrepoblación.
Contraste: entidades como Colima (39.2) y Campeche (55.0) muestran tasas bajas de ocupación, evidenciando la desigual distribución del problema.
El sobrecupo en las cárceles mexicanas genera impactos graves:
Condiciones insalubres y riesgos de violencia entre internos.
Deficiencias en atención médica y psicológica, que agravan problemas de salud.
Aumento de suicidios y violaciones a derechos humanos, según reportes de la CNDH.
Sobrecarga del personal penitenciario, que enfrenta dificultades para garantizar seguridad y programas de reinserción.
Especialistas advierten que la crisis requiere medidas urgentes:
Revisión de políticas de prisión preventiva, que contribuye al aumento de internos.
Alternativas a la cárcel para delitos menores, como sanciones comunitarias.
Inversión en infraestructura penitenciaria, con enfoque en derechos humanos.
Fortalecimiento de programas de reinserción social, para reducir la reincidencia.
El hacinamiento carcelario en México refleja un problema estructural que combina políticas punitivas, falta de infraestructura y ausencia de alternativas penales. Con el Estado de México y Nayarit en alerta roja, la crisis pone en evidencia la necesidad de replantear el modelo penitenciario nacional para garantizar condiciones dignas y efectivas de reinserción.

