Tragedia en Oaxaca: descarrilamiento del Tren Interoceánico deja 13 muertos y casi un centenar de heridos
Un accidente ferroviario ocurrido el 28 de diciembre en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec dejó un saldo de 13 personas fallecidas y 98 lesionadas, según informó la Secretaría de Marina. El tren, que transportaba a 250 pasajeros, se descarriló a la altura del poblado de Nizanda, municipio de Asunción Ixtaltepec, convirtiéndose en el incidente más grave desde la inauguración del proyecto.
Tras el siniestro, la Marina desplegó 360 elementos navales, 20 vehículos, cuatro ambulancias terrestres, tres aéreas y un dron táctico para las labores de búsqueda y rescate. De los heridos, 36 permanecen hospitalizados, cinco en estado grave, mientras que el resto presenta lesiones menores. El IMSS confirmó que 23 personas fueron trasladadas al Hospital Rural de Matías Romero y seis más al Hospital General de Zona en Salina Cruz.
La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó la tragedia y ordenó al secretario de Marina y al subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación trasladarse al lugar para atender personalmente a las familias afectadas. El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, también expresó condolencias y aseguró que 139 pasajeros se encuentran fuera de peligro.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una carpeta de investigación para determinar las causas del descarrilamiento. La fiscal Ernestina Godoy informó que agentes ministeriales y peritos trabajan en coordinación con autoridades estatales y federales.
El Corredor Interoceánico, inaugurado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, ha sido presentado como una obra estratégica para conectar el Pacífico con el Golfo de México. Sin embargo, el accidente pone bajo escrutinio la seguridad de la infraestructura y los protocolos de operación, en un momento en que el proyecto busca consolidarse como motor de desarrollo regional.
Organizaciones civiles y especialistas en transporte han pedido que la investigación se realice con rigor y transparencia, revisando la “caja negra” del tren y evaluando las condiciones de las vías. El objetivo es garantizar que tragedias como la ocurrida en Nizanda no se repitan y que el Corredor Interoceánico cumpla con estándares internacionales de seguridad.

