Red financiera de El Mencho salpica a PRI, PAN y Morena
Documentos de inteligencia revelan cómo el brazo financiero del cártel penetró las estructuras partidistas a nivel municipal y estatal para blanquear miles de millones de pesos mediante contratos públicos simulados.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes ha destapado una caja de Pandora que amenaza con cimbrar a la clase política mexicana. Más allá del poderío paramilitar del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), reportes recientes de inteligencia financiera han puesto al descubierto una sofisticada red de lavado de dinero operada por el grupo criminal, la cual logró infiltrarse en las administraciones locales y estatales gobernadas por representantes de Morena, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Las investigaciones, nutridas por años de seguimiento de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y agencias internacionales, detallan un modus operandi basado en la creación de decenas de empresas fachada. Estas compañías, controladas en la sombra por el grupo conocido como “Los Cuinis” —el ala financiera del cártel—, lograban adjudicarse millonarios contratos públicos para la supuesta construcción de obra pública, proveeduría de insumos médicos y consultorías en ayuntamientos estratégicos de Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Veracruz.
El cruce de datos demuestra que el cártel no distinguía colores partidistas. La red de blanqueo operaba de manera pragmática, inyectando capital ilícito en las campañas electorales de diversos candidatos a nivel municipal. Una vez en el poder, los alcaldes y funcionarios coludidos o coaccionados facilitaban la asignación directa de los recursos del erario hacia las empresas fantasma, permitiendo al CJNG limpiar sus ganancias del narcotráfico y la extorsión a través del sistema financiero formal.
La filtración de estos esquemas ha desatado un clima de paranoia en las cúpulas de los partidos políticos. Mientras las dirigencias nacionales de Morena, PAN y PRI han emitido posicionamientos deslindándose de cualquier vínculo institucional con el crimen organizado y exigiendo que las investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias, en los pasillos del Congreso y de los congresos locales existe el temor fundado de que la Fiscalía General de la República comience a liberar órdenes de aprehensión contra exalcaldes, tesoreros y legisladores que sirvieron como engranajes de esta maquinaria financiera.
Analistas advierten que el verdadero reto del Estado mexicano tras el abatimiento del “Mencho” no se limita a contener la violencia en las calles, sino a desmantelar esta profunda red de complicidad política y económica. La supervivencia del CJNG como la empresa criminal más lucrativa del país dependerá de si sus sucesores logran mantener intactos estos escudos institucionales, o si las autoridades finalmente cortan el flujo de capital que les ha permitido operar con impunidad durante más de una década.

