Morena: expansión territorial y desgaste político
En el cierre de 2025, el partido Morena alcanzó una de sus metas más ambiciosas: afiliar a más de 10 millones de personas y establecer alrededor de 60 mil comités seccionales en todo el país, casi completando la cobertura de las 71 mil secciones electorales previstas. Este logro, impulsado por la dirigencia encabezada por Luisa María Alcalde Luján, representa un avance en la consolidación territorial del partido tras la renovación de su Comité Ejecutivo Nacional en 2024.
Sin embargo, este crecimiento organizativo contrasta con una pérdida de confianza ciudadana. Encuestas de firmas como Enkoll y Arias Consultores muestran que la identificación con Morena cayó de 50% a 42% en un año, mientras que la preferencia partidista descendió de 41% a 31%. En paralelo, aumentó el número de ciudadanos que se declaran apartidistas.
El debilitamiento de la confianza se explica en buena medida por los escándalos protagonizados por figuras del partido, que chocan con la narrativa de austeridad que Morena ha defendido desde su fundación. Entre los casos más notorios destacan: Gerardo Fernández Noroña y Ricardo Monreal, señalados por viajes privados y gastos de lujo. Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización, criticado por vacaciones en Japón. Adán Augusto López Hernández, senador, vinculado a presuntos conflictos de interés y acusaciones de nexos con grupos criminales.
Estos episodios han impactado la imagen del partido, incluso cuando la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una aprobación relativamente alta, que pasó de 76% a 74% en su primer año de gobierno.
Ante el desgaste, Morena ha intentado recomponer su narrativa interna. En abril, Sheinbaum envió una carta con principios ético-políticos para reforzar la identidad del movimiento. La dirigencia respondió con medidas como:
- La creación de una comisión de evaluación de perfiles para nuevos afiliados.
- Un plan para fortalecer ayuntamientos gobernados por Morena mediante políticas comunes.
- La conformación de una escuela de capacitación para alcaldes.
Además, se prevé que en febrero de 2026 el partido complete la instalación de todos los comités seccionales, con lo que cerraría su estrategia de territorialización.
La paradoja de Morena en 2025 refleja un partido que crece en números pero pierde en legitimidad social. Mientras la estructura territorial se expande, la ciudadanía parece cada vez más crítica frente a las contradicciones entre discurso y práctica. El reto para 2026 será convertir la afiliación masiva en confianza política, un desafío que dependerá tanto de la disciplina interna como de la capacidad de sus líderes para evitar nuevos escándalos. Morena logró un crecimiento organizativo sin precedentes, pero enfrenta un desgaste ciudadano que amenaza con neutralizar sus avances. El partido se encuentra en un punto de inflexión: consolidar su presencia territorial o arriesgarse a que la desconfianza social diluya su fuerza política.

