Exhiben miles de columnas del Tren Maya corroyéndose y contaminando el Gran Acuífero Maya La organización 'Sélvame Mx' denuncia un desastre silencioso bajo el Tramo 5 Sur: derrames de concreto, acero oxidado y basura industrial amenazan la reserva de agua dulce más importante de Quintana Roo.

By Published On: enero 20, 2026

Mientras el Tren Maya opera en la superficie transportando turistas, en el subsuelo de Quintana Roo se gesta una crisis ambiental que podría ser irreversible. La asociación civil Sélvame Mx ha revelado nuevas evidencias videográficas que muestran cómo las columnas de acero que sostienen el viaducto elevado presentan una corrosión acelerada, liberando metales pesados directamente en los cenotes y acuíferos de la región.

En una reciente entrevista con EL UNIVERSAL, Guillermo DChristy, titular de la organización y consultor en calidad del agua, lanzó un ultimátum a las autoridades: el daño ya está hecho, ahora la prioridad es la contención.

“A nosotros nos interesa mucho proteger lo que queda de selva. Querían un tren, ahí está su tren. Ahora necesitamos proteger lo que nos queda”, sentenció el activista.

El “Bosque de Acero” que se oxida bajo el agua

El problema se centra en el polémico Tramo 5 Sur, una zona de suelo kárstico (piedra caliza porosa) sumamente frágil. Según estimaciones de la organización, se han hincado entre 12 mil y 15 mil pilotes (columnas) en este sector.

La denuncia advierte un error de ingeniería con costo ambiental: las camisas de acero de los pilotes, al estar en contacto permanente con el agua salobre y dulce, han comenzado a oxidarse.

  • El peligro: El óxido no desaparece; se disuelve. DChristy alerta que esto libera metales pesados en el agua, alterando su composición química.

  • La evidencia: Ya se reportan cenotes que han perdido su característica transparencia, enturbiados por los residuos ferrosos y sedimentos de la obra.

‘Garra de Jaguar’: La zona cero del desastre

Uno de los puntos más críticos documentados es el sistema de cavernas “Garra de Jaguar”. Desde febrero de 2024, se reportó que una de las columnas no resistió la presión del concreto inyectado y “reventó”, provocando un derrame masivo de cemento que solidificó el flujo natural del agua.

A casi dos años del incidente, la situación es desoladora:

  1. El tapón de concreto: El material derramado no ha sido removido, actuando como una barrera artificial en el acuífero.

  2. Basurero subacuático: En recorridos recientes, buzos y activistas encontraron no solo concreto, sino una capa de residuos industriales, mangueras y herramientas abandonadas por los trabajadores en el lecho del acuífero.

Riesgo de salinización irreversible

Más allá de la contaminación visual, existe un riesgo hidrológico mayor. Sélvame Mx advierte que la densidad de las columnas (miles de barreras físicas) podría estar modificando los flujos naturales del agua subterránea.

Esto podría provocar que la cuña salina (agua de mar que entra en la tierra) se mezcle prematuramente con el agua dulce, salinizando los pozos de los que dependen las comunidades locales y la selva misma para sobrevivir. “No se hicieron los estudios suficientes para conocer la afectación”, reiteró DChristy.

Una nueva oportunidad de diálogo

A pesar del panorama crítico, hay una luz al final del túnel. DChristy reconoció que, con la llegada de la actual administración federal, se ha percibido una mayor apertura al diálogo en comparación con el sexenio anterior.

El objetivo de los ambientalistas ya no es detener el tren, sino trabajar en conjunto con el gobierno para remediar, limpiar y monitorear el impacto antes de que el Gran Acuífero Maya colapse por la contaminación.

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