Estados Unidos, Israel e Irán intensifican el conflicto
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán cumple ya una semana y ha dejado un saldo de ataques que se extienden a más de una decena de países en Medio Oriente, con repercusiones globales en seguridad y economía.
El enfrentamiento comenzó con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero de 2026. En respuesta, Irán lanzó ataques que han alcanzado a 13 países, entre ellos Arabia Saudita, Turquía, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait, Jordania, Chipre, Baréin, Siria y Azerbaiyán.
Las operaciones militares incluyen bombardeos sobre Teherán, la destrucción de una fragata iraní por parte de Estados Unidos y la orden israelí de evacuar a la población del sur del Líbano hacia el norte del río Litani. Imágenes difundidas muestran columnas de humo en la capital iraní y el derrumbe de edificios tras los ataques.
El conflicto ha generado tensiones entre Washington y sus aliados europeos. El presidente Donald Trump calificó a España como “perdedor” en la guerra, lo que abrió un frente diplomático con Madrid. Al mismo tiempo, la Casa Blanca informó que España aceptó coordinarse con las fuerzas armadas estadounidenses en el contexto de la crisis.
En América Latina, el aumento del precio del petróleo por encima de los 120 dólares por barril ha encendido alertas en países dependientes de la importación de hidrocarburos, como México, Chile y Argentina.
La guerra ha provocado cierres de espacios aéreos y restricciones en rutas marítimas, complicando la distribución de hidrocarburos y mercancías. Analistas advierten que la prolongación del conflicto podría derivar en una crisis energética y alimentaria global.
En Medio Oriente, la ofensiva israelí entró en una nueva fase con la promesa de “sorpresas” militares, mientras Irán mantiene su capacidad de respuesta con drones y misiles que han alcanzado Tel Aviv y otras ciudades.
La comunidad internacional insiste en la necesidad de una salida diplomática, pero las posiciones de las partes involucradas se mantienen rígidas. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se perfila como el conflicto más grave en la región desde la invasión de Irak en 2003, con consecuencias que ya se sienten en la economía y la política mundial.
En México, el gobierno federal sigue con atención el impacto en los precios de combustibles y la seguridad de rutas marítimas, mientras que en Europa la presión aumenta para definir una postura común frente a la crisis.

