Entre tubos tamaño popote y venganzas con olor a gasolina

By Published On: marzo 5, 2026

El hermano lelo, las Comapas y el agua turbia

En los fríos pasillos donde el poder ya no calienta, cuentan que el exgobernador de los cuernos anda más solo que nunca. Hoy, su único escudo público y vocero de ocasión es su hermano, ese legislador al que muchos en el Congreso local apodan con sorna el “diputado lelo”.

Sí, el mismísimo que de regidor saltó a senador, y que luego mordió el polvo estrepitosamente contra el actual mandatario, a pesar de tener toda la maquinaria y la chequera estatal volcadas a su favor durante la campaña. Dicen los susurrantes que el exmandatario ya ni siquiera encuentra eco ni lealtad: no se escuchan ni a los otrora poderosos hermanos Guerra, ni a José Ramón Gómez Leal —el cuñado incómodo con el que trató de hacerle la vida imposible a Maki Ortiz—, y mucho menos a María del Pilar, la prima de su esposa, a quien impusieron como alcaldesa de Victoria reemplazando al “bailarín”.

Pero la jugada en la capital nunca fue para mejorar el gobierno, sino para abrirle la puerta de par en par a un gerente a modo: Ramón Castillo Arriola, mejor conocido como “El Gordo”. Este personaje aterrizó en la COMAPA escoltado por todo el equipo operativo del manito. Y vaya que operaban por telepatía, porque el mentado “Gordo” apenas si se dignaba a pisar la oficina 4 horas a la semana. Eso sí, el poquito tiempo que iba le rindió frutos para inaugurar el socavón financiero con la CFE y aunque la “Tejana” lo echó a la calle nunca modificó el control financiero del hermano lelo porque las COMAPAS no eran más que las cajas chicas y cajeros automáticos del susodicho.

Pero cuidado, que el cerco se aprieta y hoy el rumor es que se están reabriendo minuciosamente las auditorías en todas las Comapas tamaulipecas con la clara intención de tenderle la cama al hermanito. Para muestra: murmuran que Castillo Arriola malversó un jugoso recurso federal proveniente de la CONAGUA, un dinero que estaba destinado exclusivamente para el acueducto de aguas tratadas que surtiera a la empresa textil Nien Hsing, dicha obra se realizó pero el gordito y el team Lelo, para llevarsé… digo ahorrarse unos milloncitos, usaron otras medidas y diametros en la tubería.

Hoy que otras maquiladoras o inclusive el puerto seco requieren usar agua tratada de dicho ducto, pues nanais, no hay agua extra para enviar… y no porque no exista, sino porque el tubo que instalaron resultó un vil popote. Y con el agua llegándoles al cuello, los ecos más frescos aseguran que el propio “Manito” ya se acercó sigilosamente a tocar las puertas de los nuevos inquilinos del poder, buscando acuerdo$ para que esta administración guinda le perdone la vida y no lo procesen por las viejas travesuras.

Ahora la apuesta en los cafés políticos es de pronóstico reservado: falta ver qué puede más en el ánimo estatal, si la tan pregonada fobia cuatroteísta contra todo lo que huela a Cabeza de Vacao el siempre innegable y seductor amor a los dólares.

 

El Calabazo, el Primo y los cheques que se frenaron en el 24

Y ya que hablamos de pasillos donde huele a podrido, en el palacio estatal hay un personaje que despacha —o al menos cobra muy bien por calentar la silla— como Secretario General de Gobierno.

Y decimos “cobra” porque si nos ponemos a hablar de su desempeño político y operativo, la columna nos quedaría en blanco. Lo que sí se le da de maravilla a Héctor Villegas, alias “El Calabazo”, es tejer fino para proteger los intereses y los negocios de la red financiera que construyó el difunto “Rey del Huachicol”, Sergio Carmona.

Cuentan las malas lenguas que la historia real de su brinco al gabinete estatal dejó varios heridos en el camino. Cuando abandonó la alcaldía de Río Bravo para irse a la capital, dejó en la silla a su suplente, Teodoro Escalón. Pero resulta que a don Teodoro le entró un repentino ataque de decencia (o de pánico) y se negó rotundamente a mantener vivos los compromisos y contratos con las empresas ligadas a la red de los Carmona. ¿El resultado? En Tamaulipas la lealtad se mide en facturas pagadas, así que al suplente le movieron el tapete, le armaron un infierno en el cabildo y lo sacaron por la puerta de atrás.

Y como en este estado el nepotismo es deporte de alto rendimiento, el Secretario General movió sus piezas para colocar en la presidencia municipal nada más y nada menos que a su primo. La jugada era de manual: sacar al rebelde, meter a la sangre y, sobre todo, volver a abrirle la llave del presupuesto municipal a los compromisos del más allá.

Bajo la batuta del primo complaciente, las obras por varios millones de pesos volvieron a fluir milagrosamente hacia las arcas carmonistas. Pero ojo, los que hablan bajito aseguran que la red mutó. Ya no eran tan obvios como para seguir usando las viejas empresas quemadas. Trajeron nuevas firmas de membrete para llevarse el top de adjudicaciones en “obras” y millonadas en la supuesta renta de maquinaria y compactadores de basura. Los chismosos dicen que si raspan los contratos, brincan unas empresas y que una que otra rima con “Aulex” y así por el estilo.

Pero el festín tuvo fecha de caducidad y la llave solo estuvo abierta hasta el último día de la administración del primo. ¿Por qué? Porque en la elección del 2024, la venganza se sirvió en plato frío. Teodoro Escalón y la nueva legión de enemigos que el Secretario cosechó en su terruño, operaron desde las sombras para descarrilar el maximato familiar y pavimentar la llegada del “tumbao” que hoy tienen de alcalde los riobravenses.

Hoy, mientras la familia de Villegas pasea descaradamente en la lujosa camioneta blindada que les heredó el difunto, los susurros advierten que El Calabazo ya prepara su “segunda oleada” para recuperar la plaza y someter a los rebeldes. Falta ver si a sus operadores les aguanta el ritmo, y sobre todo, si los inminentes destapes de sus otros negocios ocultos con Carmona no terminan por freírlo en su propia gasolina.

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