El Susurro, segunda entrega

By Published On: diciembre 30, 2025

En Tamaulipas, el fin de año no trae calma, sino ecos. Mientras las versiones oficiales intentan cerrar carpetas, los pasillos abren otras: murmullos sobre animales muertos, vehículos que se esfuman y revisiones fronterizas que nadie quiere recordar. El Susurro escucha lo que no se dice en voz alta y lo trae aquí, donde el silencio pesa más que cualquier comunicado.

El capibara, los silencios y los vehículos que nadie encuentra

Dicen —porque en Tamaulipas siempre se dice antes de que se confirma— que la muerte del capibara en el Zoológico Tamatán no fue el único ruido que alcanzó a la Comisión de Parques y Biodiversidad. Que mientras Eduardo Rocha explicaba “estrés por adaptación”, en los pasillos se hablaba de otra clase de estrés: el que provocan las cuentas internas cuando no cuadran y los inventarios empiezan a tener huecos.

Se escucha el Susurro que en la Comisión hay quien asegura que faltan vehículos. No uno: varios. Una camioneta, un carro… y un jeep que, según voces internas, aparece y desaparece como si tuviera vida propia. El Órgano Interno de Control —cuentan— ya trae el tema entre ceja y ceja, revisando papeles, levantando polvo y, quizá pronto, levantando actas.

La jeepeta tienen fama de ser muy “playera”: la han visto en La Pesca, tocando base en el campamento tortuguero para guardar apariencias, pero después de eso agarra monte y no se le vuelve a ver. Así se mueve el inventario cuando nadie quiere firmar quién lo trae.

Pero Lalito Rocha —dicen quienes lo ven más en redes que en oficinas— está más ocupado en otro frente: su nuevo bar. Ese que él mismo alimenta con rumores de sociedades con cierto personaje para evitar presiones, aunque el ruido termina salpicando a la primera familia. En política, a veces el problema no es el bar… sino quién creen que está detrás de él.

El puente, el cuarto y el papel que nadie firma voluntariamente

Y mientras el capibara y los vehículos perdidos hacen eco en Victoria, otro murmullo viaja desde la frontera. El Susurro trae que Pedro Cepeda tuvo un episodio incómodo en el puente de Laredo, Texas. Que lo bajaron, lo pasaron a un cuarto y le pusieron enfrente un documento para firmar, uno de esos que dicen que “aceptas ser investigado”.

Lo que llama la atención —según quienes conocen cómo se mueven esas oficinas— es que los gringos no suelen ofrecer papeles amables a cambio de dejar la visa intacta. Cuando un oficial te pide la firma, no es para mandarte saludos: es porque quieren saber algo. Y aquí, el rumor apunta a un apellido materno que, dicen, despertó curiosidad.

El Susurro no alcanzó a escuchar todo —todavía no mascamos bien el inglés—, pero lo que sí se oyó es que la conversación no fue ligera. Que hubo preguntas insistentes. Que hubo interés. Y que, cuando un país poderoso quiere saber algo, no siempre pregunta dos veces.

Por ahora, todo son murmullos. Pero en Tamaulipas, cuando los rumores cruzan el río, es porque algo más viene detrás.

FELIZ 2026

El año se apaga, pero el aire no se limpia. En Tamaulipas, los silencios nunca significan calma: significan cálculo. Las voces bajan, los pasillos se enfrían y los teléfonos suenan menos, pero no porque haya paz, sino porque algo se está acomodando detrás del telón. Diciembre siempre guarda lo que enero desata. Y mientras unos celebran, otros revisan, corrigen, esconden o preparan.

El calendario termina. La tensión no. El Susurro entra al 2026 con la certeza de que lo que viene no pide permiso y ahí estaremos con ustedes compartiendo y susurrando….

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