Comisiones del Senado avalan jornada laboral de 40 horas
En un paso histórico para los derechos de los trabajadores en México, las comisiones unidas del Senado aprobaron este martes por unanimidad la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, un dictamen que recibió 48 votos a favor y que será discutido mañana miércoles en el pleno para su eventual ratificación.
La iniciativa, enviada originalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado 3 de diciembre, plantea una modificación al apartado A del artículo 123 constitucional con un esquema de implementación gradual que se extenderá desde 2026 hasta 2030, buscando beneficiar a 13.5 millones de empleados sin provocar desajustes abruptos en la economía nacional, siguiendo modelos probados en países como Chile y Colombia. Durante la discusión, senadores de oposición como
Ricardo Anaya del PAN y Carolina Viggiano del PRI adelantaron su voto a favor calificando la medida de “justa y humana”, aunque advirtieron sobre el riesgo de una simulación, pues el dictamen permite hasta 12 horas extras semanales, lo que podría perpetuar en la práctica las jornadas extensas de lunes a sábado si no se garantizan dos días de descanso efectivo, un punto también criticado por el petista Alejandro González Yáñez.
El documento legislativo justifica la urgencia de este cambio citando que México es el país de la OCDE con más horas trabajadas al año —superando las 2,100— y el primer lugar mundial en estrés laboral, afectando al 75% de su fuerza productiva, lo que se traduce en un alto riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes sin reflejarse en una mayor productividad.
Para blindar el ingreso de los trabajadores, la reforma estipula que la reducción de horario no implicará una disminución salarial y establece reglas claras para el tiempo extraordinario: se permitirán máximo cuatro horas diarias hasta en cuatro días a la semana, pagándose al 100% adicional, y al 200% si se exceden estos límites, reforzando así el objetivo de reconstruir el tejido social y permitir un equilibrio real entre la vida personal y el empleo tras más de un siglo con el mismo esquema laboral.

