Colapsa atención en salud mental en Tamaulipas
Ciudad Victoria, Tamaulipas.— En plena crisis de bienestar emocional y social que atraviesa el estado, las instituciones de salud pública en Tamaulipas exhiben una grave negligencia e incapacidad operativa: mientras las consultas generales de salud mental se desplomaron cerca de un 20% durante el segundo trimestre del año, los casos y atenciones por trastornos psicóticos registraron un incremento al alza, evidenciando el total abandono institucional hacia los sectores más vulnerables.
De acuerdo con reportes de la propia Secretaría de Salud estatal, las atenciones globales pasaron de 1,003 registros en los primeros tres meses del año a tan solo 808 entre los meses de abril y junio, lo que representa una caída drástica del 19.4% en la cobertura médica. Esta contracción en los servicios contrasta de manera alarmante con la realidad de las familias tamaulipecas, donde los padecimientos mentales severos continúan expandiéndose sin que el gobierno estatal sea capaz de ofrecer una red de contención eficiente.
Trastornos psicóticos al alza ante la indolencia oficial
Mientras el aparato gubernamental recorta y disminuye la disponibilidad de especialistas, las consultas enfocadas en trastornos psicóticos —padecimientos que alteran profundamente la percepción de la realidad, generando alucinaciones, delirios y conductas de alto riesgo vinculadas a la esquizofrenia o depresiones graves— aumentaron de 216 a 227 casos en el mismo periodo, concentrando casi el 28% del total de las atenciones brindadas.
Especialistas y organizaciones civiles han reprochado que la estrategia oficial de salud mental en Tamaulipas sea prácticamente nula, limitándose a cifras de escritorio mientras los hospitales psiquiátricos y centros de salud se quedan sin capacidad de respuesta. El desinterés de las autoridades por ampliar presupuestos, contratar personal calificado y acercar brigadas psicológicas a los municipios deja a cientos de pacientes a su suerte, profundizando una crisis silenciosa que cada día cobra factura en el tejido social del estado.

