El Susurro: De guillotinas guindas y lavanderías albiazules
El pisapapeles, el diezmo y la guillotina con cortesía
Cuentan los susurrantes que por los pasillos de la Delegación de Gobernación ya huele a velorio político. Y es que a Carlos Orozco , el flamante delegado que antes despachaba como coordinador general en la Secretaría General de Gobierno , ya le empezaron a contar los días, y no precisamente para darle un ascenso ni un bono de puntualidad.
Resulta que al muchacho se le cayó el teatrito de la manera más burda. En las altas esferas del estado se dieron cuenta de que la persona que Orozco dejó “encargada” cuidándole el changarro en su antigua coordinación no estaba ahí para arrastrar el lápiz, sino para pasar la charola . El jugoso esquema consistía en exprimirle los moches a los empleados directamente de sus compensaciones , todo disfrazado bajo la ya clásica, descarada y muy guinda excusa de la “aportación voluntaria al movimiento” de la 4T.
Pero como en este estado las paredes oyen y los billetes siempre hacen ruido, la tranza llegó a los oídos de quien verdaderamente manda. La sentencia ya fue dictada y el cese es una decisión tomada y sellada. Eso sí, dicen los que hablan bajito que le tuvieron tantita lástima a la hora de darle las gracias; le pasaron el recado de que mejor redacte su renuncia “por motivos personales” y se vaya calladito por la puerta de atrás para no quemarlo en la hoguera pública.
Un gesto de pura y vil cortesía en agradecimiento por todos esos años en los que anduvo cobrando como un fiel y decorativo pisapapeles en el equipo , desde aquellas lejanas épocas de la campaña al Senado. Así que, si en estos días lo ven sacando cajitas de cartón de su oficina con la mirada al piso, ni le pregunten… nomás háganse a un lado.
El caballo de Troya, la lavandería y la guerra de los agachados
Cuentan los susurrantes que en el PAN tamaulipeco el aire ya no huele a democracia, sino a puro expediente judicial . Su “guerra” por la dirigencia estatal parece más un casting de nota roja que una verdadera contienda política.
Resulta que al “Truko” se le hizo brillante incluir en su planilla a Alejandro Llanas Alba , hasta que botó el detallito de que las autoridades gringas lo tienen fichado, junto a su empresa “Jala Logística” , por supuestamente lavarle dinero al crimen organizado . Sudando frío, lo bajó de la fórmula a los tres días, pero la sangre llegó al río. Omeheira López y Garza de Coss olieron la herida, metieron recurso ante el CEN y ya amenazan con reventar el pleito en los tribunales electorales.
Pero aquí viene lo verdaderamente cómico, lo que cuentan los que de verdad saben cómo se machaca el aguacate en el estado: resulta que Don Alejandro siempre ha sido uña y mugre del equipo cabecista , al grado de que hasta hizo fórmula con el de los cuernos allá en el lejano 2016. La realidad es que se la aplicaron bien y bonito al Truko ; le mandaron al personaje empaquetado como uno más de los que supuestamente “ya no tragaban” al exgobernador, y el ingeniero se comió el anzuelo, la línea y la plomada. Ni modo, en esta grilla tamaulipeca, al que se duerme lo chamaquean sin piedad.
Así de triste está la baraja albiazul: su batalla se reduce a elegir entre dos ruinas. De un lado, un cabecismo rabioso que se resiste a soltar el respirador artificial aunque ya huela a formol; del otro, un trukismo tibio y comodino que busca la franquicia, pero al que le tiemblan las corvas para alzarle la voz al gobierno morenista, agachados a ver si les tocan las sobras o ya de perdis les dejan intacto su corredor cañero para mantener aceitada la maquinaria de los Verástegui. Hoy se matan por las llaves del partido, pero se les olvida que cuando eran gobierno y había presupuesto, ninguno de los dos bandos se atrevió a tocar ni con el pétalo de una crítica a esa misma dirigencia y a ese líder que hoy los tiene exactamente donde están: arrastrados… y en la lona.
¡’Amonos que mañana es día de consejo técnico y entonces hoy hay permiso para continuar con el festejo tricolor!

