La “renuncia pactada” que maquilla la crisis en Pemex
El discurso oficial desde Palacio Nacional intentó disfrazar de “acuerdo amistoso” lo que en los pasillos del sector energético se lee como una crisis insostenible. Este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la salida de Víctor Rodríguez Padilla de la dirección general de Petróleos Mexicanos (Pemex), cediendo el timón a Juan Carlos Carpio Fragoso, actual director de Finanzas de la paraestatal y hombre de entera confianza de la mandataria desde su gestión en la Ciudad de México.
Frente a las cámaras, Sheinbaum justificó el relevo asegurando que obedecía a una promesa mutua: Rodríguez Padilla solo estaría un año y medio en el cargo para luego “regresar a la academia”. Sin embargo, el exdirector no volverá a las aulas, sino que será reubicado como titular del Instituto de Electricidad y Energías Limpias. Durante su despedida, Rodríguez presumió una reducción de la deuda financiera de la petrolera en 23 mil millones de dólares y la regularización de pagos a proveedores.
La realidad detrás de la renuncia: Fuego, derrames y déficit La narrativa presidencial choca frontalmente con las filtraciones de agencias internacionales que documentan el colapso operativo de la empresa bajo el mando de Rodríguez. Apenas un día antes del anuncio, un reporte de Reuters desnudó el verdadero motivo de su salida: una administración ahogada por las divisiones internas y los desastres ecológicos e industriales.
De acuerdo con fuentes con conocimiento del tema, Rodríguez Padilla ya había presentado su renuncia a la Presidenta en dos ocasiones previas, agobiado por el reciente derrame de combustible en el Golfo de México y el alarmante incendio en la Refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco. A esto se suma el fracaso en las metas de extracción: la producción actual apenas alcanza los 1.6 millones de barriles diarios, muy por debajo del objetivo prometido de 1.8 millones.
El nuevo encargado de la deuda Para intentar apagar el fuego administrativo, Sheinbaum recurre a su círculo más cerrado con Juan Carlos Carpio Fragoso. Economista por la UNAM y maestro por el CIDE, Carpio ha sido el operador financiero de la Presidenta desde 2007 en la Secretaría de Administración y Finanzas de la CDMX, y durante el último año y medio operó como Director Corporativo de Finanzas en Pemex.
Ahora, Carpio deberá asumir el control total de una empresa que, pese al discurso de soberanía energética, sigue arrastrando una deuda cercana a los 75 mil millones de dólares y severas deficiencias estructurales que la “cuarta transformación” no ha logrado erradicar.

